Mi radar de altares y capillas en carretera captó un altar denso. Sin saber de qué se trataba le pedí a Diego que de regreso parara ahí para ver ese altar en el kilómetro 173 de la carretera a La Paz. Así lo hizo y cual fue mi sorpresa descubrir una capilla a una animita considerada santa por los locales. Se trata de la niña vidente del Triunfo, un pueblo minero hoy pueblo fantasma. Se llama Winter Irinea. Estando ahí llegó un auto con dos señoras y un joven, no se querían bajar por mi presencia. Me acerqué a preguntar y una de ellas me puso un audio de un programa de lo sobrenatural que narra la historia de cómo la niña mala se convirtió en una santa popular muy milagrosa. La gente le lleva juguetes y le pide protección para los niños…. pero si te ríes de ella te caerá la maldición. Va una probadita:
La “niña vidente de El Triunfo“, donde lo “paranormal” jugó un papel fundamental para la época, simplemente ubicarnos en aquellos años ya lo hace atractivo para todo aquel que lo escucha y más aun donde la protagonista principal es una niña que nació con un don incomprendido, que era el de la clarividencia (capacidad de percibir y describir sucesos) muchas personas lo atribuyeron a cosas relacionadas con el diablo y la herejía, sin saber plenamente que la niña había sido bendecida con ese don que marcaría un antes y un después entre los pobladores de El Triunfo.